La Generalitat valenciana echa el cierre a la hostelería y pide adelantar el toque de queda

La Generalitat valenciana cerrará toda la hostelería para intentar acotar los encuentros sociales y atajar el crecimiento de la curva de contagios de coronavirus. La mesa interdepartamental del gobierno valenciano se reunió este martes para adoptar nuevas medidas de restricción tras admitir el ‘president’ valenciano Ximo Puig que las desplegadas hasta ahora eran insuficientes. La Comunidad Valenciana tiene una incidencia de positivos cercana al 900 por cada 100.000 habitantes y la tasa de ocupación de camas UCI se acerca al 60%, con más de 500 pacientes frente al pico de 386 de abril. Solo ayer, la Conselleria de Sanidad comunicó 95 fallecimientos por este enfermedad. El barón socialista había evitado hasta ahora aplicar medidas más duras, pese a la presión de sus socios de Gobierno, Compromís y Podemos, para que endureciese las limitaciones. Los valencianistas plantean la solicitud al Ministerio de Sanidad de un confinamiento domiciliario durante diez días con centros laborales y colegios abiertos y mayor vigilancia con PCR para el colectivo docente, mientras que lo morados van más allá y creen necesario un confinamiento completo temporal para cortar en seco la transmisión.

Ambos mantuvieron su postura en el encuentro, al que Puig llegó con la propuesta de ampliar a 24 horas el cierre de la hostelería durante varios días. Ahora bares, restaurantes y cafeterías echaban la persiana a las cinco de la tarde. Tras la reunión, Ximo Puig anunció la clausura de los comercios a partir de las seis de la tarde, excepto el sector de alimentación y esenciales, y de instalaciones deportivas. Las restricciones entrarán en vigor a las 00.00 horas de jueves. Estarán en vigor durante catorce días. Además informó que la Generalitat también pedirá en la interterritorial con el Ministerio de Sanidad un adelanto del toque de queda a las 20 horas, como ha hecho otras autonomías. Ello requiere modificar el decreto del estado de alarma. La clausura se produciría después de que ayer el Ejecutivo valenciano anunciase un plan de choque de ayudas económicas para los sectores más afectados por la pandemia, entre ellos el de la hostelería. Los locales podrán prestar actividad, pero con comidas para llevar o distribuir. El barón socialista respondió a las peticiones de confinamiento domiciliario que se trata de una decisión extrema con “efectos secundarios, asociados a problemas de salud física y mental, y que genera desigualdad”. Puig admitió que la incidencia del virus es mayor ahora que en marzo, cuando se decretó el primer estado de alarma, pero que entonces no había ni mascarillas ni se podía salir a la calle con seguridad.

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