La pesadilla de ser policía en Lerma: «Tenemos miedo de ir a trabajar»

Los policías de Lerma están desesperados: la inseguridad y el miedo son el pan de cada día en el trabajo y ha llegado un punto en el que no pueden hacer bien su trabajo porque están completamente desprotegidos. Desde de ElCaso.com, hemos hablado con un policía local de este pueblo que nos explica la complicada situación en que se encuentran desde hace años.

Inseguridad en Lerma
Lerma es un pueblo cerca de Burgos y un municipio muy popular en Castilla y León, ya que abunda el turismo rural. No obstante, ser policía local en este pueblo se ha convertido en una pesadilla: con solo dos agentes por más de 2.500 habitantes y una gran inseguridad en las calles, los policías se sienten completamente desprotegidos y abandonados por las administraciones.

Solos y sin armas
«Hemos pasado miedo. Estamos completamente solos y sin armas. Me han insultado, me han amenazado y no disponemos de medios. La situación es muy preocupante», explica el policía, que no puede llevar el arma reglamentaría y que está muy preocupado por no poder servir y proteger a los ciudadanos de Lerma.

Solo dos policías en todo el pueblo
Desde el año 2004, solo hay dos agentes a todo el pueblo y, con el paso de los años, la delincuencia y la inseguridad en las calles de Lerma ha ido aumentando y, con la pandemia del coronavirus, ha llegado a su pico. A pesar de este aumento de delincuencia, con solo dos policías locales en el municipio, es muy complicado que puedan hacer correctamente su trabajo.

«Las da igual que nos peguen una paliza o que nos maten»

«Llevamos años pidiendo a la Junta de Castilla y León que nos ayuden, pero pasan de todo. A las administraciones les da igual que a un policía le den una paliza o lo maten porque están haciendo su trabajo. Les da igual nuestra seguridad y tenemos miedo de hacer nuestro trabajo», comenta el agente de 54 años.

El entrevistado ha aprovechado la ocasión para explicar que desde los sindicatos son completamente conscientes de la situación que viven en el pueblo y que no están haciendo nada para intentar solucionar la situación. De hecho, ha necesitado asesoramiento psicológico para hacer frente a esta situación y, desgraciadamente, no es el único: explica que más de 300 policías de Castilla y León han solicitado atención psicológica y psiquiátrica.

La Junta de Castilla y León no hace nada
«Es una situación muy complicada, hay que ir con pies de plomo. La administración es muy poderosa y no te puedes meter con ella. Les da lo mismo nuestro sufrimiento. Tiene más derechos un delincuente que un policía​», dice el agente para hacer referencia a los conflictos de interés que hay en esta situación.

Finalmente, el policía ha aprovechado la ocasión para pedir que desde la Junta de Castilla y León escuchen a los policías de Lerma, que están muy preocupados tanto por su propia seguridad como por la de los ciudadanos del pueblo, ya que no disponen de los recursos suficientes para poder hacer bien su trabajo.

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