VÍDEO: Una ardilla roba unas peras fermentadas y acaba borracha como una cuba

Una ardilla se ha emborrachado al comer unas peras fermentadas. El animal se infiltró en casa de Kathleen Morlok, en la ciudad de Minnesota, Estados Unidos, y se dio un festín con la fruta que la mujer había dejado por su cerdo, sin sospechar que ya había fermentado.

Las imágenes de la ardilla borracha como una cuba han causado furor a Internet. Se trata de una escena muy graciosa, que a muchos les ha hecho recordar momentos memorables, donde ‘un amigo de un amigo’ se comportaba de la misma manera. Quien esté libre de pecado… ¡que pague la primera ronda!

La ardilla ha tomado unas peras de más y se ha emborráchate

El pequeño roedor se ha comido las peras que Kathleen Morlok dejó para su cerdo. La mujer sacó un capazo con la fruta y, aparentemente, el cerdo, identificado como Hamlet, se comió sólo una. El resto de peras quedaron a merced de la naturaleza, esperando ser devoradas. Está aquí cuando entra en escena el héroe protagonista, una ardilla hambrienta que no dudó al zamparse la fruta prohibida.

En medio del festín, Kathleen se dio cuenta de la presencia de la ardilla, le hizo gracia y le llevó más peras que tenía guardadas en casa. El amigo ‘del amigo de un amigo’ que te alcoholiza, un mito que, en tiempo de pandemia, desafortunadamente, no brilla como es habitual. La propietaria sirvió a la ardilla hasta que no pudo más, pero, de repente, el animal se empezó a tambalear y quedó perplejo mientras miraba fijamente al cielo.

A Kathleen le pareció que el animal se comportaba de una forma muy extraña: “Se sostenía de forma extraña mientras comía. Fue entonces cuando se me ocurrió que las peras fermentaron en el fondo de la nevera”, comentó la mujer. Sí Kathleen, drogaste a una ardilla. ¿Al menos podría haberle hecho compañía y zamparse también un par de peras, no?

No obstante, Kathleen se comportó como una auténtica anfitriona. Después del susto, echó en la basura los restos -no sea que el cerdo Hamlet se uniera a la fiesta-, y acogió el roedor en casa mientras se recuperaba. En aquellas condiciones, la ardilla no podía volver a casa. Después de un rato, el animal huyó hacia el bosque, casi arrastrándose.

La mujer pasó toda la noche preocupada por el estado de su nuevo amigo. Pero afortunadamente, al día siguiente la ardilla volvió por la mañana para un desayuno post resaca o, quién sabe, si para recibir una nueva dosis de peras.

La ardilla volvió al jardín a desayunar, de resaca

Todo va bien si acaba bien. La ardilla fue a dormir con una buena ‘turra’, y al día siguiente volvió a desayunar al jardín de la señora Kathlem. Parece que la borrachera no fue un trauma para el pequeño roedor, más bien una experiencia reveladora. Al fin y al cabo, la ardilla es una ser más de la cadena alimenticia, como nosotros, los humanos. Y bien que a ‘un amigo de un amigo’ le gusta cogerse un buen pedo de vez en cuando.

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